IMPROVISACIÓN
Era época de elecciones, pero no cualquier elección. Eran las del
retorno de la democracia. Mi familia, de tradición Peronista, me mostraba los
diarios para que yo (con tan sólo cinco años) adivinara quién iba a ganar. Yo
siempre señalaba la foto del mismo tipo, el bigotudo. Mis padres, enojados, me
querían obligar a elegir al otro –al cara “de nada”-.
Finalmente, mi hermana me
despertó un día con el diario en la mano. Señalando al futuro Presidente me
dijo “Adivina quién ganó”. Yo atiné a contestar: “¿Para eso me levantaste? ¡Si
ya sabía que iba a ganar el de bigotes…!”.
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