Escribir una
Crónica
Al referirme a TRANSRADIO
Internacional tengo que decir que fue mi segundo empleo pero a la vez el
primero importante ya que era calificado, o por lo menos así estaba catalogado.
Era una sala de aparatos con moduladores, máquinas de escribir, tira-cintas y
manipuladores telegráficos. Tenía un sistema convencional de puntos y rayas
inventado por el físico norteamericano Samuel Morse (el del famoso “Código
Morse”). Dicho sistema posibilitó que un radio-telegrama transmitido en Buenos
Aires llegara a Europa y que su destinatario pudiera tener en sus manos el
mensaje en menos de veinticuatro horas, lo que resultó un avance
extraordinario. A los países que tenían idiomas sin letras específicas –como
por ejemplo: Japón- se les permitió el uso de hasta quince caracteres por
palabra, lo que significaba para el operador designado un gran esfuerzo. La
responsabilidad era solventada por la pericia del personal del correo cuando pasó
a manos del Estado esta empresa de origen anglosajón.
Un día nos presentaron a un
nuevo operador del Correo Argentino. Era un señor que venía con todos los
honores: egresado del Colegio Nacional Central, Matemático y aspirante a
presentar una Tesis que le permitiera doctorarse en dicha Ciencia. A pesar de
todo esto, tenía fama de auto-exigente y de no querer quedarse dormido en los
laureles. A mí me parecía buena persona pero sus detractores decían que se
creía la reencarnación de Isaac Newton, del propio Samuel Morse o el mismísimo
Albert Einstein.
Cuando él ya tenía un año de
experiencia en el puesto, me comentaron sus allegados lo que le había pasado.
En un determinado momento, al no poder recibir un mensaje de radiotelegrafía
por problemas atmosféricos (“Fading”) el pobre hombre tuvo un pico de presión y
luego de un desmayo tuvieron que internarlo. “¿Qué culpa tenía de los problemas
atmosféricos?” me preguntaba a mí mismo. A posteriori me respondía: “es un tipo
muy responsable. Para un prodigio de la matemática algo así debe generar un
caos, una sensación de fracaso, deshonor, etcétera”.
Yo, al enterarme de la noticia,
ni dudé en ir a visitarlo al Hospital. Sus compañeros me recomendaron que le
llevara un libro, más precisamente un diccionario inglés-castellano pero de los
profesionales –como los que usan los profesores del idioma-. Después de una
charla amena, se confirmaron mis sospechas: para semejante intelectual, una
“derrota” así se vive como algo catastrófico, grotesco, exagerado y por suerte el
sentimiento de culpa no llegó a rozar lo siniestro. Cuando le pregunté por qué
el consejo era llevarle aquel diccionario de inglés, él me contestó que me
fijara el significado de “Fading”. Como si fuese una mueca del destino o una
broma lingüística la traducción literal del término era: “Desvanecimiento”…
NARRACIÓN BASADA EN HECHOS VERÍDICOS
(HISTORIAS REALES MÁS IVA: 21% DE FANTASÍA) ANECDOTARIO DE MI PADRE GUILLERMO
JUAN
“PARA TERMINAR, UN CASO MUY
COMENTADO EN SU MOMENTO FUE LA DE UN OPERADOR DEL CORREO ARGENTINO QUE, AL NO
PODER RECIBIR UN MENSAJE DE RADIO-TELEGRAFÍA POR PROBLEMAS ATMOSFÉRICOS
(FADING), SE TIRÓ POR UN VENTANAL DEL QUINTO PISO DEL CORREO: SALA DE
APARATOS”.
Devolución: “matemático” y “tesis” no comienzan con mayúscula,
“etcétera” es un término muy poco literario, el uso de la persona ´Yo´ al principio del último párrafo
parece estar de más (sobra).
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